domingo, 27 de agosto de 2017

Tres días de agosto de Jordi Sierra i Fabra

"Ya no era un día de playa.
Era un día de perros"
El agosto, ese mes caluroso y vacacional, se presta para que los cuerpos sean carne de playa por eso no es de extrañar que también Miquel y Patro tengan previsto pasar ese miércoles en los baños de San Miguel. Pero prever y suceder de acuerdo a lo previsto no siempre van de la mano y lo que acaba sucediendo no estaba, para nada, previsto. Una vez más el pasado llama a la puerta del presente y no de forma amable precisamente convirtiendo una ilusión en un desconcierto.

Ya no era un día de playa. Era un día de perros

Miquel Mascarell, quien durante la República fuera inspector de policía, es ahora un hombre más que maduro, por edad y porqué la mala vida le ha dado más que a una estera y le ha madurado el cuerpo. La mala vida que ha de agradecer al Régimen que entre prisión y trabajos forzados le ha ratificado en sus convicciones y no ha conseguido que cambien ni un tanto así: podréis vencer pero no convencer.

Al ex inspector Mascarell los casos le vienen del pasado; será, por eso de la edad, que como tiene más pasado que futuro de ahí arrancan las historias a las que debe buscar explicación. Como es el caso actual donde le piden amablemente no solo que investigue sino que resuelva un caso de asesinato ocurrido doce años atrás, en 1938. Un crimen cometido a traición en la persona de Indalecio Martínez cuando estaba intentando rescatar víctimas entre los escombros de edificios bombardeados en la confluencia Balmes con Gran Vía http://barcelofilia.blogspot.com.es/2011/05/edificis-bombardejats-gran-via-balmes.html.

Un mortifero bombardeo que excedió sus posibilidades al alcanzar un camión cargado de trilita lo que expansionó el efecto devastador en lo que la Historia ha acabado conociendo como La bomba del Coliseum.

El caso no pinta nada pero que nada bien. Mal asunto. A nadie le importa, en esos tiempos de exaltación del régimen, hacer justicia por la muerte de un radical republicano. Pero Miquel Mascarell no puede elegir. Y tiene solo tres días para resolverlo: los que median de miércoles a viernes que es cuando termina el plazo.

Jordi Sierra i Fabra nos ofrece la séptima entrega de este carismático personaje al que por primera vez le ofrece un futuro alentador. Habrá que esperar a la próxima novela para comprobarlo.

A su innegable capacidad para analizar y seguir las pistas, hay que sumarle su sentido ético y su gran humanidad. Un detective muy atípico si nos atenemos a los clásicos y los menos clásicos. Muchos deberían aprender de este autor y de este personaje.

Tres días de agosto revisa, como lo hace toda la serie, episodios negros de una Barcelona que vivió un asedio terrible por parte de los golpistas en ese episodio tan execrable como fue la mal llamada Guerra Civil: un insultante golpe de estado que encerró a España en una maloliente caverna para hacerla descabalgar del tren de la Historia en la que ocupaba vagones destacados en muchas materias.

A través de los recuerdos de Miquel Mascarell y de sus vivencias y los de las personas con las que interactúa en la investigación de sus casos conocemos esa visión de la Historia que no escribieron los vencedores. y manteniendo en todo momento el tono y los registros de la novela negra más purista.

Atentos al guiño con el que Jordi Sierra i Fabra saluda a la Calle de la Sal donde reside la Librería Negra y Criminal que regentada por Paco Camarasa y Montse Clavé cerrara como establecimiento comercial en 2015.

Una serie indispensable para cualquiera que guste de la lectura de calidad. Y se agradece que haya regresado a las cubiertas ilustradas con imágenes que guarden relación con el contenido.

La serie completa reseñada en este blog:

  1. Cuatro días de enero
  2. Siete días de julio
  3. Cinco días de octubre
  4. Dos días de mayo
  5. Seis días de diciembre
  6. Nueve días de abril



jueves, 24 de agosto de 2017

La casa de papel

La casa de papel, donde se fabrica
el papel. El papel moneda.
La casa de papel es una maqueta. La maqueta de la casa donde se fabrica el papel. El papel moneda.

La esperanza es que nada salga mal aunque todos, El Profesor, Berlín, Tokio, Nairobi, Moscú, Denver, Río, Oslo y Helsinki saben que, en cualquier momento, todo puede ir mal. Hay que ceñirse al plan. Y si lo hacen conseguirán salir de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre con un botín de 2.400 millones de euros.

El plan es un magnifico ejercicio de análisis de comportamientos, de variables y de posibilidades; de estrategia, de ataques y defensas, de contraataques… donde todo lo previsible se ha previsto; no en vano es el fruto de varios años.

Pero siempre hay que considerar el factor humano. Y el ser humano tiende a ser condescendiente a la emoción de los sentimientos con los que condiciona a la conducta y el comportamiento puede comprometer el plan.

La primera parte, la que lleva a entrar en la Fábrica y a someter a los rehenes se lleva a cabo con precisión de relojero pero a medida que avanza el tiempo de encierro, tanto por parte de los atracadores como por parte de los rehenes como de la policía se van sucediendo situaciones, algunas de esas emocionales que decíamos, que suponen un nuevo giro de tuerca que parece cerrar cualquier atisbo de solución.

Los atracadores
Los perfiles están admirablemente definidos, no sobra ni falta ninguno; no hay extralimitación en las actuaciones que resultan absolutamente convincentes hasta el punto de consiguen que toda la serie, aunque se sepa que es ficción, tenga un nivel de verosimilitud excepcional.

La serie muestra un casi perfecto equilibrio entre las secuencias de acción y las de situación, buscando la relajación después de disparar las pulsaciones, en un ritmo constante que consigue mantener la atención cautiva a lo largo de todo el episodio y de toda la serie si la ven por inmersión.

Los policías
Una única temporada de 18 episodios repartida en dos partes de 9. La primera parte aprueba con sobresaliente y en la segunda se lo juega todo. Este otoño el desenlace.
La serie que no pueden dejar de ver. A nivel de las mejores películas de este subgénero de robos de grandes proporciones. Una gozada.


Aquí una escena de gran emoción, casi comparable con el canto espontáneo de La Marsellesa en el Rick's Cafe Americain en la mítica Casablanca. Es aquella en la que Berlín quiere obligar a El Profesor a cumplir una promesa de vida.




domingo, 20 de agosto de 2017

Forever serie tv

Forever... young
Forever presenta a un brillante forense con grandes conocimientos culturales de toda índole y agudas dotes de observación que ostenta más por viejo que por forense. Como aquello de la sabiduría del diablo.

Viejo de edad que no de aspecto. Más que viejo antiguo o ¿no lo es alguien que tiene cerca de 300 años?  De aspecto lozano y estancado, forever young, en una incipiente madurez más que envidiable aunque resulte que no se corresponda con la lógica matemática contando desde la fecha de su nacimiento.

Y es que su longevidad se debe a su peculiar condición de inmortal.

Puede morir, de hecho muere casi en cada episodio, pero resucita, de forma espectacular, como Venus saliendo del agua, y cada vez en el mismo sitio, tantas veces como sea preciso.

Es una serie policial en la que Henry Morgan (interpretado por Ioan Gruffudd) nacido el 19 de septiembre de 1777 es el protagonista que ejerce como médico forense de la policía de New York, con dosis de fantasía ¿acaso la inmortalidad no lo es? y notable sentido del humor que lamentablemente no pasó de la primera temporada y veintidós episodios, que dejan con la miel en los labios.

Como es fácil deducir, Henry Morgan, habiendo vivido una porción de siglo XVIII y enteros los siglos XIX y XX ha estado en múltiples lugares, en variopintas situaciones, ha luchado en guerras, sabe de ciencias y de letras, de artes y de oficios y ha conocido un sinfín de personajes, algunos de notable relevancia histórica y también ¿y quién no? se ha enamorado; todo bajo la maldición que supone ver envejecer y morir a quienes quieres y a los que te rodean en el quehacer diario.

Con este bagaje, enormes dosis de mundología que caben en un maletín de doctor, afronta los problemas desde la perspectiva del que sabe que todo es relativo y enfrenta los casos criminales sin concesión alguna a la piedad. La vida es el bien más preciado y quienes disponen arbitrariamente de la de los demás no merecen ni respeto ni misericordia alguna.

Su trabajo como forense lo complementa con la gestión de una tienda de antiguedades, alguna de las cuales le ha pertenecido, lo que da pie a recuerdos y pensamientos nostálgicos que retroatraen a otras épocas.

Jo Martínez y Henry Morgan en la tienda de antiguedades
Los crímenes de los episodios de la serie siempre tienen un punto de imposibilidad que requiere de las habilidades de Henry para desvelarlo. Jo Martínez (interpretada por Alana de la Garza) es la detective del departamento de policía del estado New York que colabora en las pesquisas y a la que no deja de sorprenderle la sapiencia de Henry y por quien, a medida que avanzan los episodios, siente algo más que veneración.

Las cosas se complican cuando aparece alguien que parece tener la misma capacidad que Henry y que supone una subtrama lineal con mucho suspense.

Otras series peores han tenido segundas oportunidades, algo que se ha negado a Forever, cuando se merecía mejor suerte y a pesar de tener legión de fans que la solicitaron vía redes sociales.

Entretiene y divierte. Y eso de la inmortalidad siempre da que pensar: forever young.


domingo, 13 de agosto de 2017

Un cadáver en Port du Bélon de Jean-Luc Bannalec

La novela que combina mesa
y crimen.
Si en la anterior entrega protagonizada por esa alegría de hombre, es ironía claro, que es el comisario Georges Dupin aprendimos todo y más sobre la sal de Gueránde, en esta profundizamos en el apasionante mundo de las ostras, ya saben divertido como una ostra salvo que se la tenga en la mesa cuando se convierte en esplendido manjar para unos y aborrecible para otros.

Ostras cóncavas y ostras planas. Tallas de 0 a 5 en función del grosor siendo el 0 el mayor. Maduración de días a meses. Sabores a yodo, a seta, a mantequilla, a avellana… dependiendo de su lugar de origen y sobretodo del afinado… acompañadas de un frío Muscadet o Chablis o Pouillyfuissé o Puligny-Mountrachet…

De nuevo un recorrido por la Bretaña, de nuevo por su gastronomía y de nuevo relegando el aspecto policial a las vicisitudes de un comisario que sigue usando un teléfono que no precisa recarga (yo quiero una batería así), que sigue trabajando más horas que un reloj, que sigue exigiendo a su equipo el 110%, que sigue con su dolor de estómago, que sigue sin decidirse, o si, en eso del amor y de la vida en pareja, que sigue mostrándose huraño con quienes le quieren bien, en fin que sigue indeciso mientras resuelve un caso en el que ha aparecido un cadáver para después desaparecer el cuerpo y todo en medio de granjas del río Bélon dedicadas al cultivo de ostras.

A esto obedece la novela Un cadáver en Port du Bélon que combina mesa y crimen.

Ostra Bélon
Por suerte las indecisiones del comisario Dupin no tienen cabida en su faceta profesional lo que le permite resolver sus casos a satisfacción. Doble satisfacción si a la lectura se le suma un plato de ostras Bélon acompañado de un Muscadet servido a no más de 6 grados.

A pesar de que Dupin nos resulta entrañable y familiar la cotidianeidad en que se mueve, no podemos evitar criticar la deriva turística y gastronómica que va tomando la serie. Está tomando una deriva a sotavento que los que entienden de cosas del mar saben que es la más expuesta en una batalla y por tanto la menos aconsejable.

Esperemos que el autor Jean-Luc Bannalec enderece el rumbo y le de más peso al caso criminal y podamos degustar un buen crimen sentados a una buena mesa.

Los casos del comisario George Dupin se publican en verano y son la cita veraniega que no puede faltar para leer al lado de la piscina o del mar.

Las otras tres novelas son:

domingo, 6 de agosto de 2017

Kinsey y yo de Sue Grafton


Kinsey y yo: una amistad eterna
Kinsey y yo es, como su nombre indica un compedio Kinsey Millhone - Sue Grafton, que muestra el grado de cariño que se tienen.

Millhone porqué la acompañaremos en unos relatos donde brilla el tono irónico, el ingenio y la deducción y en eso, actualmente, pocas rivales tiene y también porqué conoceremos el porqué de su nacimiento como criatura literaria.

Grafton porqué no solo descubriremos su habilidad por crear argumentos complejos en pocas páginas sino también porque sabremos de sus inquietudes como escritora policíaca y sus fuentes y también, a modo de ensayo, sus opiniones sobre el género y sobre otros escritores.

Y aún más, Sue Grafton con su alter ego Kit Blue, ofrece una visión muy íntima y personal de su infancia y su vida familiar como pocos autores se atreverían.

El libro acoge 9 relatos policíacos protagonizados por Kinsey Millhone y publicados a lo largo del tiempo en distintos medios; Sue Grafton introduce los relatos policiacos, la primera parte del libro, con una explicación de cómo y porqué eligió a Kinsey Millhone como la protagonista de su abecedario del crimen. Estos relatos se publicaron por vez primera en 1991 y responden a encargos y divertimentos satisfechos por la autora.
.
Los relatos cortos precisan de mucha planificación argumental ya que fácilmente pueden caer en banalidades que desencantan al lector; no es este el caso y aunque personalmente crea que Kinsey es de las que gana con cuantas más páginas mejor, se maneja también bien en estas distancias cortas.

Así mismo la autora dedica un espacio a 13 relatos escritos a modo de diario protagonizados por Kit Blue, una suerte de relatos autobiográficos en los que la autora desgrana sus emociones de niñez en una época especialmente complicada como fue la muerte de su madre.

No estamos pues ante una de las novelas habituales que conforman el Abecedario del Crimen pero si ante un libro valiente y que, publicado a las postrimerías del alfabeto, tiene un cierto regusto a despedida que no quisieramos para nada.

Esta vez la cubierta de Tusquets no es una habitual ilustración de Cassio Loredano pero conserva su esencia al mostrar la autora junto al escarabajo amarillo de Kinsey.

En este mismo blog se han reseñado:

  

martes, 1 de agosto de 2017

Elementary temporadas 4 y 5

Elementary temporada 4
Sería imposible escribir esta reseña sin repetir explicaciones y calificaciones ya empleadas en las reseñas correspondientes a las tres anteriores temporadas, baste decir que Elementary sigue siendo una serie de planteamiento inteligente, de argumentos trabajados y algunos de gran complejidad y con diálogos ricos en dobleces con mucha y brillante ironía y juegos de palabras tan rubikianos que seguro que nos perdemos la comprensión de más de uno.

Una serie muy digna y de las mejores en calidad argumental e interpretativa en temática policial nunca antes emitidas en TV y con tanto recorrido.

Una recreación de Sherlock Holmes y John (Joan) Watson que ahonda en el aspecto más humano de ambos personajes, siendo el caso de Sherlock el más asequible, sin menospreciar para nada sus capacidades y aptitudes de investigación y deducción.

Estas dos temporadas, la 4ª y la 5ª dejan a los protagonistas solos ante casos delictivos sin interferencias al estar huérfanas de familiares que puedan absorber minutos del episodio.

La rutina, y no es peyorativo sino todo lo contrario, detectivesca se ha instalado y tampoco hay sub-tramas de peso que distraigan aunque las haya más ligeras.

En la 4ª temporada tenemos la reaparición de alguien que tuvo mucho protagonismo y que circunstancias que hubieran tenido repercusión penal aconsejaron su huida del entorno Holmes y Watson y la consecuente desaparición de la serie.

My dear Watson & Holmes sweet Holmes
En efecto,  Kitty Winter (interpretada por Ophelia Lovibond) repite presencia y supone la revisión de un antiguo caso y dosis excesivas de violencia y peligro, excesivas para lo que los reflexivos casos de Holmes y Watson nos tienen acostumbrados, pero que sin embargo son indispensables en el tono argumental.

En la 5ªt emporada aparecen dos sub-tramas, una que tiene que ver con una relación amorosa y complicada del detective Marcus Bell con Chantal Minier empleada en la fiscalía.

Y otra, más trascendente, tiene que ver con Shinwell Johnson (interpretado por Nelsan Ellis) un antiguo conocido de cuando Watson ejercía de cirujana y ex-miembro de una banda callejera que busca su reinserción social. Esta aparición supone un guiño al canon holmesiano y se refiere al relato El cliente ilustre, eso sí, convenientemente distorsionado como lo es toda la serie televisiva.

El final de temporada presenta una lúgubre y tenebrosa perspectiva por lo que visionar la 6ª ya no será una opción sino una obligación.

Los fans se temen lo peor ante el anuncio por parte de CBS de una 6ª temporada con solo 13 episodios en lugar de los 24 habituales. Wait and see.

Disfrútenla; merece la pena.