domingo, 13 de agosto de 2017

Un cadáver en Port du Bélon de Jean-Luc Bannalec

La novela que combina mesa
y crimen.
Si en la anterior entrega protagonizada por esa alegría de hombre, es ironía claro, que es el comisario Georges Dupin aprendimos todo y más sobre la sal de Gueránde, en esta profundizamos en el apasionante mundo de las ostras, ya saben divertido como una ostra salvo que se la tenga en la mesa cuando se convierte en esplendido manjar para unos y aborrecible para otros.

Ostras cóncavas y ostras planas. Tallas de 0 a 5 en función del grosor siendo el 0 el mayor. Maduración de días a meses. Sabores a yodo, a seta, a mantequilla, a avellana… dependiendo de su lugar de origen y sobretodo del afinado… acompañadas de un frío Muscadet o Chablis o Pouillyfuissé o Puligny-Mountrachet…

De nuevo un recorrido por la Bretaña, de nuevo por su gastronomía y de nuevo relegando el aspecto policial a las vicisitudes de un comisario que sigue usando un teléfono que no precisa recarga (yo quiero una batería así), que sigue trabajando más horas que un reloj, que sigue exigiendo a su equipo el 110%, que sigue con su dolor de estómago, que sigue sin decidirse, o si, en eso del amor y de la vida en pareja, que sigue mostrándose huraño con quienes le quieren bien, en fin que sigue indeciso mientras resuelve un caso en el que ha aparecido un cadáver para después desaparecer el cuerpo y todo en medio de granjas del río Bélon dedicadas al cultivo de ostras.

A esto obedece la novela Un cadáver en Port du Bélon que combina mesa y crimen.

Ostra Bélon
Por suerte las indecisiones del comisario Dupin no tienen cabida en su faceta profesional lo que le permite resolver sus casos a satisfacción. Doble satisfacción si a la lectura se le suma un plato de ostras Bélon acompañado de un Muscadet servido a no más de 6 grados.

A pesar de que Dupin nos resulta entrañable y familiar la cotidianeidad en que se mueve, no podemos evitar criticar la deriva turística y gastronómica que va tomando la serie. Está tomando una deriva a sotavento que los que entienden de cosas del mar saben que es la más expuesta en una batalla y por tanto la menos aconsejable.

Esperemos que el autor Jean-Luc Bannalec enderece el rumbo y le de más peso al caso criminal y podamos degustar un buen crimen sentados a una buena mesa.

Los casos del comisario George Dupin se publican en verano y son la cita veraniega que no puede faltar para leer al lado de la piscina o del mar.

Las otras tres novelas son:

domingo, 6 de agosto de 2017

Kinsey y yo de Sue Grafton


Kinsey y yo: una amistad eterna
Kinsey y yo es, como su nombre indica un compedio Kinsey Millhone - Sue Grafton, que muestra el grado de cariño que se tienen.

Millhone porqué la acompañaremos en unos relatos donde brilla el tono irónico, el ingenio y la deducción y en eso, actualmente, pocas rivales tiene y también porqué conoceremos el porqué de su nacimiento como criatura literaria.

Grafton porqué no solo descubriremos su habilidad por crear argumentos complejos en pocas páginas sino también porque sabremos de sus inquietudes como escritora policíaca y sus fuentes y también, a modo de ensayo, sus opiniones sobre el género y sobre otros escritores.

Y aún más, Sue Grafton con su alter ego Kit Blue, ofrece una visión muy íntima y personal de su infancia y su vida familiar como pocos autores se atreverían.

El libro acoge 9 relatos policíacos protagonizados por Kinsey Millhone y publicados a lo largo del tiempo en distintos medios; Sue Grafton introduce los relatos policiacos, la primera parte del libro, con una explicación de cómo y porqué eligió a Kinsey Millhone como la protagonista de su abecedario del crimen. Estos relatos se publicaron por vez primera en 1991 y responden a encargos y divertimentos satisfechos por la autora.
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Los relatos cortos precisan de mucha planificación argumental ya que fácilmente pueden caer en banalidades que desencantan al lector; no es este el caso y aunque personalmente crea que Kinsey es de las que gana con cuantas más páginas mejor, se maneja también bien en estas distancias cortas.

Así mismo la autora dedica un espacio a 13 relatos escritos a modo de diario protagonizados por Kit Blue, una suerte de relatos autobiográficos en los que la autora desgrana sus emociones de niñez en una época especialmente complicada como fue la muerte de su madre.

No estamos pues ante una de las novelas habituales que conforman el Abecedario del Crimen pero si ante un libro valiente y que, publicado a las postrimerías del alfabeto, tiene un cierto regusto a despedida que no quisieramos para nada.

Esta vez la cubierta de Tusquets no es una habitual ilustración de Cassio Loredano pero conserva su esencia al mostrar la autora junto al escarabajo amarillo de Kinsey.

En este mismo blog se han reseñado:

  

martes, 1 de agosto de 2017

Elementary temporadas 4 y 5

Elementary temporada 4
Sería imposible escribir esta reseña sin repetir explicaciones y calificaciones ya empleadas en las reseñas correspondientes a las tres anteriores temporadas, baste decir que Elementary sigue siendo una serie de planteamiento inteligente, de argumentos trabajados y algunos de gran complejidad y con diálogos ricos en dobleces con mucha y brillante ironía y juegos de palabras tan rubikianos que seguro que nos perdemos la comprensión de más de uno.

Una serie muy digna y de las mejores en calidad argumental e interpretativa en temática policial nunca antes emitidas en TV y con tanto recorrido.

Una recreación de Sherlock Holmes y John (Joan) Watson que ahonda en el aspecto más humano de ambos personajes, siendo el caso de Sherlock el más asequible, sin menospreciar para nada sus capacidades y aptitudes de investigación y deducción.

Estas dos temporadas, la 4ª y la 5ª dejan a los protagonistas solos ante casos delictivos sin interferencias al estar huérfanas de familiares que puedan absorber minutos del episodio.

La rutina, y no es peyorativo sino todo lo contrario, detectivesca se ha instalado y tampoco hay sub-tramas de peso que distraigan aunque las haya más ligeras.

En la 4ª temporada tenemos la reaparición de alguien que tuvo mucho protagonismo y que circunstancias que hubieran tenido repercusión penal aconsejaron su huida del entorno Holmes y Watson y la consecuente desaparición de la serie.

My dear Watson & Holmes sweet Holmes
En efecto,  Kitty Winter (interpretada por Ophelia Lovibond) repite presencia y supone la revisión de un antiguo caso y dosis excesivas de violencia y peligro, excesivas para lo que los reflexivos casos de Holmes y Watson nos tienen acostumbrados, pero que sin embargo son indispensables en el tono argumental.

En la 5ªt emporada aparecen dos sub-tramas, una que tiene que ver con una relación amorosa y complicada del detective Marcus Bell con Chantal Minier empleada en la fiscalía.

Y otra, más trascendente, tiene que ver con Shinwell Johnson (interpretado por Nelsan Ellis) un antiguo conocido de cuando Watson ejercía de cirujana y ex-miembro de una banda callejera que busca su reinserción social. Esta aparición supone un guiño al canon holmesiano y se refiere al relato El cliente ilustre, eso sí, convenientemente distorsionado como lo es toda la serie televisiva.

El final de temporada presenta una lúgubre y tenebrosa perspectiva por lo que visionar la 6ª ya no será una opción sino una obligación.

Los fans se temen lo peor ante el anuncio por parte de CBS de una 6ª temporada con solo 13 episodios en lugar de los 24 habituales. Wait and see.

Disfrútenla; merece la pena.